De Yosyf Tymchenko al moderno estudio cinematográfico



















Tradicionalmente se considera que la historia de la cinematografía comenzó el 28 de diciembre de 1895 en París, cuando los hermanos Lumière ofrecieron la primera proyección pública de cine. Sin embargo, Odesa tiene sobrados motivos para sentirse orgullosa de su propia contribución a la historia del cine mundial. Ya el 7 de noviembre de 1893, casi dos años antes de la célebre proyección parisina, se presentaron aquí las «imágenes en movimiento»: las cintas «El jinete al galope» y «El lanzador de jabalina». El dispositivo que posteriormente se convertiría en la base del proyector cinematográfico fue creado por el mecánico de la Universidad de Novorossiya (actual Universidad de Odesa), Yosyf Tymchenko.
A comienzos del siglo XX, Odesa se convirtió en uno de los principales centros del desarrollo de la producción cinematográfica. En 1907, en el estudio cinematográfico «Mirograf», perteneciente al odessita Miron Grossman, comenzaron a rodarse las primeras películas. Poco después, el estudio se transformó en una auténtica fábrica cinematográfica. En 1916, el empresario Dmytro Jarytonov construyó en el número 33 del bulevar Francés un gran pabellón de cristal que se convirtió en uno de los principales centros de rodaje de la ciudad. Precisamente allí se realizaron numerosas películas de renombre, entre ellas la ya clásica obra de Piotr Chardynin, «Calla, tristeza, calla», protagonizada por la legendaria estrella del cine mudo Vira Jolodna.
En 1918 comenzó a publicarse en Odesa la revista especializada «Ekran», dedicada a la cinematografía. Odesa se convirtió en uno de los primeros centros europeos del desarrollo del arte cinematográfico y de la producción cinematográfica. A finales de 1918, según las estimaciones de los historiadores del cine, en Odesa ya se habían producido más de 300 películas. Entre ellas figuraban largometrajes de ficción, documentales, noticiarios, películas de paisajes y otros géneros cinematográficos que consolidaron a la ciudad como uno de los principales centros de la cinematografía de su época.
En mayo de 1919, el Comité Ejecutivo Provincial de Odesa aprobó la nacionalización de todo el material cinematográfico y fotográfico existente en la ciudad y lo transfirió a la Sección Cinematográfica del departamento político de la 41.ª División del Ejército Rojo. Desde ese momento, la cinematografía comenzó a utilizarse activamente como instrumento de agitación política, propaganda y educación sanitaria. Una de las primeras producciones de este nuevo período fue la película «Gonorrea», dedicada a la prevención de las enfermedades venéreas. Aunque la producción de largometrajes de ficción no se interrumpió y continuaron estrenándose películas, entre ellas «Las arañas y las moscas», la mayor parte de la producción cinematográfica de aquella época tenía un marcado carácter propagandístico.
En 1922, la Sección Cinematográfica fue reorganizada y pasó a convertirse en la Fábrica Cinematográfica de Odesa de la Administración Fotográfica y Cinematográfica de Toda Ucrania, que rápidamente se consolidó como uno de los principales centros de producción cinematográfica de Ucrania. Fue precisamente aquí donde el destacado director Les Kurbas inició su trayectoria en el cine con su debut, «La cerilla sueca». En su siguiente película, «McDonald’s», aparecieron en la pantalla dos grandes figuras del teatro ucraniano: Amvrosii Buchma y Vasyl Vasylko. En la película «Ostap Bandura», dirigida por Volodymyr Hardin, el público pudo contemplar a la legendaria Mariia Zankovetska, mientras que las películas «Dos días» y «El cochero nocturno», con Amvrosii Buchma en los papeles principales, pasaron a formar parte del fondo de oro de la cinematografía ucraniana y hoy son consideradas auténticos clásicos. Como homenaje a uno de los artistas más destacados del cine ucraniano, en el territorio del Estudio Cinematográfico de Odesa se erigió un monumento dedicado a Amvrosii Buchma.
En 1926 llegó a Odesa Oleksandr Dovzhenko, para quien precisamente esta ciudad marcó el comienzo de su trayectoria en el gran cine. En el Estudio Cinematográfico de Odesa realizó sus cinco primeras películas, iniciando así una carrera que posteriormente lo convertiría en uno de los grandes clásicos universales del cine ucraniano.
A lo largo de diferentes épocas, decenas de destacadas personalidades de la cultura estuvieron vinculadas al Estudio Cinematográfico de Odesa. En los créditos de sus películas pueden encontrarse nombres como Yurii Yanovskyi, Ivan Kavaleridze, Nataliia Uzhvii, Yurii Shumskyi, Dmytro Kapka, Hnat Yura, Stepan Shkurat, Isaak Bábel, Vsevolod Pudovkin, Yurii Olesha, Lev Nikulin, Mykola Erdman, Mykola Bazhan, Heorhii Tasin, Anatoli Marienhof y muchos otros. Por ello, Odesa no es únicamente el escenario donde se rodaron algunas películas legendarias, sino también uno de los principales centros de formación y desarrollo de la cinematografía ucraniana.
La obra de Serguéi Eisenstein ocupa igualmente un lugar especial en la historia del cine mundial. Llegó a Odesa con el propósito de adaptar al cine, a partir de un guion de Isaak Bábel, la película «Benia Krik», y durante su tiempo libre tenía previsto rodar un pequeño episodio sobre el motín de los marineros en un acorazado para una futura película titulada «1905». Sin embargo, precisamente esa idea terminó convirtiéndose en la célebre película «El acorazado Potemkin», considerada una de las obras maestras de la cinematografía mundial. Por su parte, «Benia Krik» fue llevada posteriormente a la pantalla por el director Volodymyr Vilner, quien confió el papel principal a Yurii Shumskyi. Tras el éxito internacional de «El acorazado Potemkin», un crítico cinematográfico alemán, impresionado por la célebre escena de la escalinata y el cochecito de bebé, bautizó la famosa escalinata de Odesa con el nombre de Escalinata Potemkin. Desde entonces, esta denominación quedó definitivamente asociada al monumento arquitectónico, hoy conocido en todo el mundo y convertido en uno de los símbolos más representativos de Odesa.
La llegada del cine sonoro solía ir acompañada entre los cineastas de una broma: se decía que, al principio, el cine era «el gran mudo» y que, con la aparición del sonido, dejó de ser «grande». Sin embargo, esta afirmación apenas puede aplicarse al Estudio Cinematográfico de Odesa. Ya en 1931, la película histórica «Karmeliuk», dirigida por Ivan Kavaleridze, aunque contaba únicamente con acompañamiento musical, representó un importante paso en el desarrollo del cine ucraniano. Y tan solo dos años después, en 1933, los personajes de su película «Koliivshchyna» hablaron por primera vez con sus propias voces, lo que confirmó la exitosa incorporación del estudio a la era del cine sonoro y consolidó la reputación de Ivan Kavaleridze como uno de los más destacados directores de la cinematografía ucraniana.
Durante la década que precedió a la Segunda Guerra Mundial, en Odesa se produjeron 65 largometrajes. Entre las películas más destacadas de este período figuran «Nazar Stodolia» de Heorhii Tasin, «Los marineros» de Volodymyr Braun y «El petrolero «Derbent»» de Oleksandr Faintsimmer. Estas obras siguen despertando hoy un notable interés tanto entre los historiadores del cine como entre los admiradores del patrimonio cinematográfico de Ucrania.
El inicio de la Segunda Guerra Mundial modificó profundamente la actividad del Estudio Cinematográfico de Odesa. Como consecuencia de los acontecimientos bélicos, la producción cinematográfica fue evacuada y las tres películas cuya realización estaba prevista para 1941 se finalizaron no en Odesa, sino en los estudios cinematográficos de Taskent y Alma-Ata. Así comenzó una nueva etapa en la historia de la cinematografía ucraniana, que tuvo que desarrollarse en las condiciones impuestas por la guerra. Desde el comienzo del conflicto, numerosos trabajadores del Estudio Cinematográfico de Odesa se alistaron voluntariamente para ir al frente. Lamentablemente, muchos de ellos nunca regresaron a sus hogares. Entre los caídos se encontraba también el director del estudio, Dmytro Poznanskyi, quien entregó su vida defendiendo a su patria.
No solo los actores y los directores contribuyeron a la victoria. El maquillador artístico Volodymyr Talala desempeñó durante la guerra una misión muy especial: trabajando en el frente, transformaba magistralmente la apariencia de los agentes de inteligencia soviéticos, ayudándolos a cumplir sus misiones sin correr el riesgo de ser descubiertos por el enemigo.
Un papel igualmente importante en la preservación del patrimonio cinematográfico correspondió al veterano del departamento de sonido del estudio, Yakiv Sehal. Mientras trabajaba junto con el director Leonid Lukov en las películas «Dos combatientes» y «Oleksandr Parkhomenko», consiguió conservar en su archivo personal la única copia existente en Ucrania de la legendaria película «Benia Krik». Gracias a ello, esta obra invaluable de la cinematografía de Odesa pudo salvarse para las futuras generaciones.
El 10 de abril de 1944, Odesa fue liberada de la ocupación nazi. Junto con el renacimiento de la ciudad comenzó también la recuperación de las actividades del Estudio Cinematográfico de Odesa. Sin embargo, el regreso a la vida en tiempos de paz resultó complejo. Por decisión de las autoridades de la Unión Soviética, el estudio fue orientado principalmente a proporcionar infraestructura técnica y de producción a los cineastas que llegaban desde otras ciudades.
El Estudio Cinematográfico de Odesa poseía ventajas únicas de las que carecían la mayoría de los estudios cinematográficos de aquella época. Su clima templado, la diversidad de paisajes naturales y una desarrollada infraestructura técnica permitían crear los decorados cinematográficos más complejos. Especialmente valiosa era su piscina de rodaje, diseñada para recrear grandes batallas navales, inundaciones de ciudades e incluso tormentas en el desierto. Por esta razón, durante los años de la posguerra se rodaron en Odesa numerosas películas que posteriormente fueron estrenadas bajo la marca de otros estudios cinematográficos. En los títulos de crédito de estas producciones solían figurar Moscú o Leningrado, aunque una parte muy importante del proceso de filmación se desarrollaba precisamente en el Estudio Cinematográfico de Odesa, que seguía siendo uno de los principales centros de producción cinematográfica.
A mediados de la década de 1950, el Estudio Cinematográfico de Odesa vivió un auténtico renacimiento creativo. Recuperó su propio nombre y, junto con él, la posibilidad de llevar a cabo ambiciosos proyectos artísticos. En el contexto de los cambios sociales que experimentaba el país, las películas producidas en Odesa fueron de las primeras en reflejar las nuevas sensibilidades y las búsquedas estéticas de la época. Bajo el nombre de «Estudio Cinematográfico de Odesa» llegaron a las pantallas las películas «El cazador del mar» y «El caniche blanco», que marcaron el comienzo de una nueva etapa en la historia del estudio. No es casualidad que este período sea conocido con frecuencia como el renacimiento del «Hollywood del mar Negro».
Uno de los acontecimientos más destacados fue el estreno de la película «La primavera en la calle Zarechnaya», que se convirtió en una auténtica sensación no solo para la cinematografía, sino también para toda la sociedad. La película dio a conocer al gran público el talento de Marlen Jutsíev, Feliks Mironer, Piotr Todorovski y Radomyr Vasylevskyi, inaugurando una nueva página en el desarrollo de la cinematografía ucraniana y mundial.
En los años siguientes, el Estudio Cinematográfico de Odesa ofreció al público toda una constelación de películas de gran popularidad, entre ellas «Relato sobre el primer amor», «Los dos Fiódor», «La furgoneta verde», «La sed», «Nunca», «Vengan mañana» y «El primer trolebús». Cada una de estas obras constituyó un acontecimiento destacado de su tiempo y, en conjunto, consolidaron el prestigio del Estudio Cinematográfico de Odesa como uno de los principales centros del arte cinematográfico.
En 1964, Hennadii Zbandut fue nombrado redactor jefe del Estudio Cinematográfico de Odesa y, poco después, asumió la dirección del estudio. Las dos décadas siguientes, bajo su liderazgo, se convirtieron en una auténtica «edad de oro» del Estudio Cinematográfico de Odesa. Gracias a su extraordinario talento para descubrir y apoyar a jóvenes creadores, hoy en día Zbandut podría ser considerado uno de los productores cinematográficos ucranianos más exitosos. Sabía reconocer el potencial artístico y abría las puertas del estudio a quienes, con el tiempo, llegarían a convertirse en auténticos clásicos de la cinematografía.
Fue precisamente durante este período cuando dieron sus primeros pasos importantes en el cine, o desarrollaron una intensa actividad en el Estudio Cinematográfico de Odesa, Heorhii Yungvald-Jilkévych, Stanislav Govorujin, Vadym Kostromenko, Vadym Lysenko, Ihor Apasián, Oleksandr Hryshyn, Hennadii Hlaholiev, Oleksandr Pavlovskyi, Vilen Novak, Yaroslav Lupii, Yurii Solomin, Vsevolod Shylovskyi, Kira Murátova, Silva Serhiychykova, Oleksandr Polynnikov, Hennadii Kariuk, Leonid Burlaka, Viktor Krutin y muchos otros. No en vano el Estudio Cinematográfico de Odesa era conocido como una auténtica cantera de debutantes, ya que fue allí donde comenzó la trayectoria artística de numerosas futuras estrellas del cine.
Los platós de rodaje de Odesa también atraían a los actores más célebres de su tiempo. En ellos trabajaron Kostiantyn Stepankov, Bohdan Stupka, Ivan Mykolaichuk, Volodymyr Basov, Innokenti Smoktunovski, Armen Dzhigarkhanián, Ivars Kalniņš, Yevgueni Yevstignéiev, Oleg Dal, Volodymyr Vysotskyi, Oleksandr Shirvindt, Viacheslav Tijónov, Rostislav Yankovskyi, Alisa Freindlij, Nataliia Gundáreva, Marina Neyólova, Larisa Udovichenko y muchos otros.
Las películas del Estudio Cinematográfico de Odesa obtuvieron un amplio reconocimiento no solo entre el público, sino también en prestigiosos festivales internacionales de cine. La película «Fidelidad», de Piotr Todorovski, fue distinguida en el Festival Internacional de Cine de Venecia, y posteriormente su película «Romance de campaña» fue nominada al Premio Óscar. En un festival de cine celebrado en España fueron galardonadas las películas «Las aventuras de Petrov y Vasechkin» y «Las vacaciones de Petrov y Vasechkin», dirigidas por Volodymyr Alenikov. En el Festival de Cine de Cannes fue presentada con éxito la película «Marzo frío», de Ihor Minaiev, mientras que en el festival «Debut» fueron premiadas las obras «Para siempre 19», de Mykhailo Katsu, y «El hombre K», de Serhii Rajmánin. La prestigiosa «Osa de Plata» del Festival Internacional de Cine de Berlín fue concedida a Kira Murátova por su película «El síndrome asténico».
Durante la segunda mitad del siglo XX, el Estudio Cinematográfico de Odesa se convirtió en uno de los principales centros de producción de películas televisivas de ficción del país. Fue aquí donde se realizaron numerosas obras que se convirtieron en clásicos y que conservan su popularidad hasta nuestros días. Entre ellas destacan «D’Artagnan y los tres mosqueteros», «El gitano», «No se puede cambiar el lugar del encuentro», «Fotografías en la pared» y muchas otras.
Un lugar especial en la historia de la cinematografía lo ocupa la película «D’Artagnan y los tres mosqueteros», para la cual el especialista en efectos visuales Vsevolod Shlemov creó la espectacular secuencia animada de apertura con un bergantín. Esta introducción se convirtió en la inconfundible tarjeta de presentación de la película y en uno de los símbolos del Estudio Cinematográfico de Odesa.
El reconocimiento no lo obtuvieron únicamente las películas, sino también sus creadores. Los autores de la célebre película para televisión «Las aventuras de Elektronik» fueron los primeros representantes del Estudio Cinematográfico de Odesa en recibir el Premio Estatal de la Unión Soviética.
Gracias a la elevada calidad artística de sus producciones, a su enorme popularidad entre el público y al gran número de exitosas películas para televisión y largometrajes, el Estudio Cinematográfico de Odesa figuraba con firmeza entre los tres mejores estudios cinematográficos de la Unión Soviética, ocupando el primer lugar entre los estudios cinematográficos de Ucrania. Fue precisamente durante este período cuando se consolidó definitivamente como uno de los centros de producción cinematográfica más importantes de Europa del Este.
A mediados de la década de 1980, el Estudio Cinematográfico de Odesa atravesó un complejo período de transformaciones. Tras la destitución de Hennadii Zbandut como director en 1984, el estudio, pese a los cambios de personal, mantuvo su orientación hacia el desarrollo creativo. Poco después regresó a Odesa Yurii Kovalenko, quien años atrás había iniciado precisamente allí su trayectoria cinematográfica.
El Estudio Cinematográfico de Odesa fue el primero entre los estudios cinematográficos de la Unión Soviética en adoptar un nuevo modelo económico de funcionamiento, abandonando progresivamente la financiación íntegramente estatal y asegurando la producción de películas mediante los recursos generados por su propia actividad. Al mismo tiempo, el estudio amplió activamente su cooperación internacional. Junto con socios alemanes creó la empresa conjunta «Primodesa-Film», y en colaboración con cineastas polacos produjo las exitosas comedias «Déjà vu», de Juliusz Machulski, y «Un millón en la cesta nupcial», de Vsevolod Shylovskyi, ambas con un notable éxito comercial.
Durante este mismo período debutó en el Estudio Cinematográfico de Odesa el director colombiano Héctor Sierra Ramírez, quien llevó al cine el relato «El pecado de Jesús», de Isaak Bábel. El guion fue escrito por el célebre nacido en Odesa Hryhorii Koltunov, el único guionista de la historia de Ucrania distinguido con un premio del Festival Internacional de Cine de Cannes.
En el otoño de 1988 se celebró en Odesa el Primer Festival Internacional de Cine «Zolotyi Diuk», que se convirtió en uno de los acontecimientos culturales más destacados de aquella época. En el festival participaron artistas de fama mundial, entre ellos Marcello Mastroianni, Max Tessier, Klaus Eder y Ranjit Chakraborty, mientras que el jurado estuvo presidido por el célebre director Eldar Riazánov. Fue también entonces cuando comenzaron a desarrollarse activamente los Mercados Internacionales de Cine de Odesa, contribuyendo a la promoción del cine ucraniano en el extranjero.
Paralelamente, el estudio incrementó el volumen de su propia producción cinematográfica y, en su sala de proyecciones, se celebraban regularmente los encuentros creativos del cineclub «No se puede cambiar el lugar del encuentro», que reunían a actores, directores y amantes del cine.
Tras la independencia de Ucrania, el Estudio Cinematográfico de Odesa atravesó un complejo proceso de transformación. Parte de sus experimentados cineastas se trasladó a trabajar a otros países, mientras que la empresa fue convertida en sociedad por acciones y posteriormente privatizada. A pesar de todas las dificultades, el estudio logró mantener su actividad y continuó siendo uno de los símbolos de la cinematografía ucraniana.
En 2017 se produjeron cambios en la dirección de la Sociedad Anónima «Estudio Cinematográfico de Odesa». El nuevo director fue Andrii Osípov, quien apostó por la colaboración con profesionales experimentados y por la recuperación del potencial creativo del estudio. Tras un prolongado período de estancamiento, los cineastas volvieron a disponer de la posibilidad de desarrollar nuevos proyectos, y el estudio reactivó su propia producción cinematográfica.
El estudio comenzó a producir películas tanto de manera independiente como en colaboración con otras compañías cinematográficas ucranianas e internacionales. La producción abarcó toda la gama de obras audiovisuales, desde cortometrajes hasta largometrajes de ficción, lo que constituyó un paso decisivo en la revitalización de uno de los centros cinematográficos más antiguos de Ucrania.
Durante este período, el público pudo ver los cortometrajes «Gracias», «Movie Up», «Vira» y «Tomatito», así como los largometrajes «Chervonyi», «El traidor», «Tarás. El regreso», «Chervonyi. Sin línea del frente», «El río de fuego» y «Dos verdades». En los créditos de estas producciones volvió a aparecer el célebre emblema del Estudio Cinematográfico de Odesa: el bergantín que, desde hace muchas décadas, constituye su símbolo más reconocible.
Las nuevas producciones del estudio obtuvieron un amplio reconocimiento internacional. La película «¿Por qué sigo vivo?», del clásico de la cinematografía ucraniana Vilen Novak, recibió numerosos premios en festivales internacionales de cine celebrados en distintos países del mundo. También obtuvo un notable éxito la película histórico-aventurera «La fortaleza de Jadzhibéi», que despertó el interés tanto del gran público como de la comunidad cinematográfica profesional y fue distinguida con diversos galardones en Ucrania y en el extranjero.
En la actualidad, el Estudio Cinematográfico de Odesa continúa desarrollándose, combinando más de un siglo de tradiciones de la cinematografía ucraniana con enfoques contemporáneos para la creación cinematográfica y manteniendo su condición de uno de los principales símbolos del cine nacional.
Entre 2018 y 2024, las películas del Estudio Cinematográfico de Odesa obtuvieron más de 50 premios en festivales nacionales e internacionales. Asimismo, los trabajadores del estudio fueron distinguidos con condecoraciones estatales y locales por su importante contribución al desarrollo de la cinematografía ucraniana.
La invasión a gran escala de Ucrania por parte de la Federación de Rusia en 2022 afectó profundamente la actividad del estudio. Su funcionamiento pasó a un régimen especial: la realización de la mayoría de los proyectos de gran envergadura fue suspendida temporalmente y una parte considerable del personal comenzó a trabajar a distancia, adaptándose a las condiciones impuestas por la guerra. A pesar de estas difíciles circunstancias, el Estudio Cinematográfico de Odesa no interrumpió su actividad creativa. En 2022 concluyó la producción del proyecto cinematográfico ucraniano-búlgaro «Al borde del río», y también realizó los documentales «El modista militar» y «Volver a reír», dedicados a los acontecimientos contemporáneos y a las personas que continúan creando y defendiendo la cultura ucraniana incluso en tiempos de guerra.
Hoy en día, el Estudio Cinematográfico de Odesa no es solo un lugar donde se producen películas de ficción y documentales, sino también un moderno centro cultural que combina el patrimonio histórico con nuevos proyectos creativos. En su territorio funcionan dos museos: el Museo de la Exposición Cinematográfica y el Museo de la Tecnología Cinematográfica, cuyas colecciones se amplían constantemente con nuevas piezas y espacios interactivos.
Un importante ámbito de actividad del estudio es el apoyo a los jóvenes cineastas. En 2019, en colaboración con el Ministerio de Cultura y Política Informativa de Ucrania, se puso en marcha el Concurso de Proyectos de Cortometrajes «Encuentros breves», dedicado a Kira Murátova. Su objetivo es ayudar a jóvenes directores, guionistas y productores a materializar sus primeras ideas creativas y ofrecerles apoyo profesional. En agosto de 2023 tuvo lugar el estreno del Almanaque con las películas ganadoras de la primera edición del concurso y, con motivo del 90.º aniversario del nacimiento de Kira Murátova, se presentó al público un Segundo Almanaque.
El Estudio Cinematográfico de Odesa desarrolla activamente también actividades culturales y educativas. En sus instalaciones se organizan regularmente exposiciones inmersivas, se renuevan las exposiciones de los museos y se celebran actividades formativas en el marco del KinoHub, que se ha convertido en un popular espacio de encuentro para cineastas, estudiantes y amantes del cine.
El estudio también participó en la creación del festival nacional de cine «Cine por la Victoria», que se organiza con el apoyo de la Agencia Estatal de Cine de Ucrania y de la Oficina del Presidente de Ucrania. Uno de los proyectos contemporáneos más ambiciosos es el largometraje «El Director», dedicado a la vida y la obra del clásico de la cinematografía ucraniana Oleksandr Dovzhenko.
En 2026, el Estudio Cinematográfico de Odesa continúa trabajando en nuevos proyectos cinematográficos, museísticos y educativos, manteniendo su condición de uno de los centros más antiguos e importantes del cine ucraniano. Desde el 12 de junio de 2025, las funciones de directora de la empresa son desempeñadas por Hanna Vasylivna Docheva, quien continúa impulsando el desarrollo del estudio y la preservación de sus tradiciones creativas.
Basado en materiales del sitio web https://www.odesafilmstudio.com.ua/uk
El Festival Internacional de Cine de Odesa






El Festival Internacional de Cine de Odesa (OIFF) es un festival cinematográfico anual que se celebra en la ciudad ucraniana de Odesa a mediados del mes de julio. Su primera edición tuvo lugar en 2010.
Durante sus dos primeras ediciones se presentó como un festival de películas dirigido a espectadores con un especial sentido del humor. Posteriormente amplió su enfoque y pasó a definirse como un festival de art-mainstream, es decir, de cine de alta calidad artística destinado a un público amplio. Desde 2016, el programa competitivo consta de tres secciones principales: el Concurso Internacional, el Concurso Nacional de Ucrania (que incluye largometrajes y cortometrajes producidos en Ucrania o realizados en coproducción con Ucrania) y el Concurso Europeo de Cine Documental.
La primera edición del Festival Internacional de Cine de Odesa se celebró del 16 al 24 de julio de 2010. El programa oficial incluyó 16 largometrajes en competición y, en total, durante las proyecciones competitivas y fuera de concurso se presentaron más de 100 películas. Durante las dos primeras ediciones, la sede principal del festival —el Centro del Festival, donde se celebraban las proyecciones competitivas y los principales eventos— fue el cine Odesa-Kino «Rodina». A partir de la tercera edición, celebrada en 2012, la sede principal pasó a ser el Palacio del Festival, la sala de 1.260 localidades del Teatro de Comedia Musical de Odesa. El cine Odesa-Kino «Rodina» continuó funcionando como centro del festival, acogiendo las proyecciones del Concurso Nacional Ucraniano, las secciones fuera de concurso, las retrospectivas y las clases magistrales. Las ceremonias de inauguración y clausura, así como la tradicional alfombra roja, tienen lugar en el Teatro de Ópera y Ballet de Odesa.
Las proyecciones del festival se desarrollan en tres sedes principales: el Palacio del Festival, el Centro del Festival en el cine Odesa-Kino «Rodina» y el Teatro Verde. Desde 2019, el cine Multiplex también forma parte de las sedes oficiales del festival.
El principal galardón del festival es la estatuilla del «Duke de Oro», una versión renovada del premio homónimo creado por el escultor odessita Mykhailo Reva para el festival de cine «Duke de Oro», celebrado en Odesa en 1988. Durante las dos primeras ediciones, el premio principal del Festival Internacional de Cine de Odesa era otorgado por decisión del jurado. Desde 2012, el Gran Premio del festival se concede según los resultados de la votación del público.
El festival cuenta con un Jurado Internacional, encargado de evaluar la Competición Internacional y otorgar los premios a la Mejor Película, la Mejor Dirección y la Mejor Interpretación. Desde 2012, el festival incorporó una nueva sección competitiva: el Concurso Nacional Ucraniano, en el que el premio a la mejor película ucraniana es concedido por el Jurado del Concurso Nacional. Desde 2016, el jurado del Concurso Europeo de Cine Documental selecciona el mejor documental.
La primera edición del festival fue visitada por más de 40.000 espectadores. En la edición siguiente, celebrada en 2011, las proyecciones reunieron a más de 70.000 espectadores. Durante la tercera edición, en 2012, asistieron a las proyecciones cerca de 100.000 espectadores; se acreditaron aproximadamente 4.500 invitados y 700 representantes de los medios de comunicación; la audiencia televisiva de las ceremonias de inauguración y clausura alcanzó cerca de tres millones de personas, y el programa presentó 85 películas procedentes de 40 países.
En el marco del festival también se desarrolla de manera dinámica un proyecto especial: la Escuela de Cine, una serie de clases magistrales impartidas por prestigiosos invitados del festival para estudiantes del ámbito cinematográfico y aficionados al cine. En la segunda edición se incorporó además un programa educativo: el «Taller de Guion de la Intershkola», compuesto por seminarios destinados a un grupo reducido de guionistas previamente seleccionados mediante un concurso de guiones. En la tercera edición del festival, celebrada en 2012, también funcionó la Escuela de Críticos de Cine.
ЗCon el paso de los años, el Festival Internacional de Cine de Odesa incorporó nuevas iniciativas dirigidas a los profesionales del sector cinematográfico bajo la coordinación del Film Industry Office, entre ellas el Mercado de Cine de Verano y el Mercado de Cine de Invierno, las sesiones de pitching de proyectos finalizados y de proyectos en desarrollo (Work in Progress), así como de proyectos de series de televisión (EastSeries).
En 2011, durante el último día del festival, el Festival Internacional de Cine de Odesa recibió un reconocimiento de la prestigiosa Hollywood Foreign Press Association (HFPA), la asociación internacional de periodistas que concede los Premios Globo de Oro. El reconocimiento honorífico fue entregado por el miembro de la HFPA Gabriel Lerman.
La cuarta edición del Festival Internacional de Cine de Odesa se celebró del 12 al 20 de julio de 2013. Entre las principales novedades destacó la creación de un nuevo premio a la Mejor Película Ucraniana de Cortometraje. Asimismo, durante esta cuarta edición se presentó una retrospectiva dedicada a las películas de Serguéi Paradzhanov.
Desde 2016, el festival cuenta con un videofórum, donde es posible ver las películas de las distintas secciones competitivas. Asimismo, durante el festival se entrega el «Duke de Oro» por su contribución al arte cinematográfico. En 2017, los galardonados fueron la actriz Isabelle Huppert y la directora Agnieszka Holland; en 2018, recibieron este reconocimiento las actrices Ada Rohovtseva y Jacqueline Bisset. En la décima edición del Festival Internacional de Cine de Odesa, los premiados fueron el director británico de teatro y cine Mike Leigh y la leyenda del cine francés, invitada especial del décimo festival aniversario, la actriz Catherine Deneuve. Asimismo, durante esta décima edición conmemorativa se concedieron dos estatuillas honoríficas al Estudio Cinematográfico de Odesa, con motivo de su centenario.
Durante la 8.ª edición del Festival Internacional de Cine de Odesa, dentro de la sección Film Industry Office, además de las tradicionales sesiones de pitching de proyectos de largometrajes y de las presentaciones de películas en fase de Work in Progress, se celebraron el concurso de proyectos de series Odesa IFF ScripTeast Series Projects y el Actor’s Workshop.
En 2023, debido a la invasión rusa de Ucrania, el festival se celebró en Chernivtsi.
La 15.ª edición del Festival Internacional de Cine de Odesa comenzó en Kyiv el 12 de julio de 2024. La ceremonia de inauguración tuvo lugar en el Centro de Exposiciones y Convenciones «Parkovyi». El programa de proyecciones se desarrolló del 12 al 20 de julio.
La 17.ª edición del Festival Internacional de Cine de Odesa (OIFF) se celebrará del 27 de agosto al 4 de septiembre de 2026 en Kyiv, trasladando por tercera vez su sede debido a la situación de seguridad. La anterior, la 16.ª edición del OIFF, tuvo lugar del 24 de septiembre al 4 de octubre de 2025, reuniendo más de 43.000 asistencias a las proyecciones y presentando 113 películas.
Odesa Film Office
La producción cinematográfica no consiste únicamente en inspiración creativa; también implica una compleja labor organizativa. Consciente de esta necesidad, en febrero de 2019 se creó oficialmente en la ciudad Odesa Film Office (la Comisión Cinematográfica de Odesa). Sin embargo, la idea no surgió de la nada: el equipo de profesionales ya había comenzado a prestar apoyo a equipos de rodaje en la región desde 2013.
La principal misión de la organización consiste en convertir a Odesa en un escenario cómodo, versátil y abierto para la producción de contenidos audiovisuales de cualquier género. La Comisión Cinematográfica actúa como una ventanilla única y como mediadora entre los creadores audiovisuales y las instituciones municipales. Acompaña a los equipos durante todo el proceso, desde la idea inicial y el desarrollo del guion hasta el estreno de la obra o su participación en festivales internacionales.
La actividad práctica de la oficina se centra en resolver los retos cotidianos de la producción cinematográfica. Los especialistas de Odesa Film Office facilitan la rápida obtención de las autorizaciones oficiales necesarias para filmar utilizando bienes de propiedad municipal o estatal. Cuando los directores necesitan cerrar calles al tráfico, instalar equipos en puentes, calles históricas, parques, reservas naturales o en la costa del mar, es precisamente la Comisión Cinematográfica la que se encarga de negociar con las instituciones competentes y con los propietarios privados.
Uno de los recursos más valiosos y singulares de la organización es su base de datos de localizaciones. El equipo de la oficina ha catalogado y digitalizado más de 2.000 escenarios de gran atractivo visual, tanto de la ciudad como de sus alrededores. Este catálogo incluye los magníficos palacios del centro histórico, el inconfundible ambiente de los antiguos patios de Odesa, modernos paisajes urbanos, zonas industriales y parques, así como complejas infraestructuras de transporte y espacios situados junto al mar. Gracias a esta base de datos estructurada, compuesta por fotografías y panorámicas, los location scouts ucranianos e internacionales pueden seleccionar escenarios para futuras películas, anuncios publicitarios o videoclips incluso a distancia. Mediante el desarrollo continuo de esta infraestructura, Odesa Film Office sigue manteniendo a Odesa como uno de los principales referentes de la cinematografía ucraniana.
*¿Por qué el nombre de la ciudad «Odesa» se escribe con una sola «s»?
Escribimos el nombre de la ciudad como «Odesa», con una sola «s», para respetar la ortografía ucraniana y la denominación original. Las formas internacionales tradicionales con doble «s» aún pueden utilizarse, pero la forma ucraniana correcta se escribe con una sola «s».
